Bienvenido a la fábrica de la imaginación

Recordad, ¡comentad es gratis! es lo que hace más ilusión y lo que impulsa a cualquiera a seguir escribiendo :)

jueves, 28 de julio de 2011

Mi bella Rosalinda

-Espejito, espejito mío, dime ¿quién es la dama más hermosa del mundo?. Muéstramela.

-...

-¡Oh dios mio soy yo! ¿pero por qué yo?¡maldito! ¡¿por qué yo?! Solo soy tu humilde servidora. No merezco tal puesto. Jajaja pero si eres tú mi leal sirviente. Chica tonta... tonta, tonta, tonta.¡¿por qué no me dijiste nada?!¡me hiciste quedar como una idiota delante de nuestros invitados!

-Solo son peluches mi ama.

-¿Te atreves a insultar a tales ilustres personajes? Creo que tendré que despedirte, tal vez ejecutarte. Jajaja, ¿pero qué digo? Eres mi único sirviente, te perdonaré la vida por esta vez.

-Señora, siento decirle que no poseo tal privilegio. No estoy "vivo".

-¿Te atreves a contradecirme?¿Te burlas de mi?

-No, mi señora.

-Jijiji me hace gracia cuando me llamas señora, soy demasiado pequeña. Llámame señorita, ama...mmm...mira, ¡hoy es tu día de suerte! Podrás llamarme por mi nombre de pila. Llámame Rosalinda.

-Pero señorita, creía que usted se llamaba Margarita.

-¡No! Las margaritas no son dignas de mi belleza. Además, estoy harta de ver cómo la gente les quita sus pétalos para averiguar si alguien los ama ¡estúpidos ignorantes! El amor no se encuentra en los pétalos de una margarita...sino en el de un rosa. La rosa es tan bella, tan delicada, es símbolo del verdadero amor...desde un principio mi nombre debió ser Rosalinda, no Margarita.

-Mi bella Rosalinda...

-¿Qué dices?

-Nada señorita Rosalinda, no dije nada.

-Bien. Es la hora de cepillarme, tengo que prepararme para estar bella y reluciente cuando les prepare a mis invitados el té más delicioso que jamás habrán probado ¿donde está mi peine?

-Lo tiene en la mano señorita Rosalinda.

-¡¿Por qué siempre me haces quedar como una estúpida?!

-No, no era mi intención señorita...

-¡Nunca es culpa tuya!¿Verdad?¡Se acabó!¡Me harté de tu incompetencia!

-Por favor señorita, no me haga daño, aleje su delicada mano de mi. Se lo ruego, temo que sufra algún rasguño. Olvídese de mi seguridad, piense en usted.

-¡AHHHHH! Lo siento, lo siento. ¡Oh dios mio!¡Mi mano!¡ahhhh!

-...

-No pasa nada, la cubriré con este pañuelo. Déjame verte, no quería hacerte daño...sabes que en el fondo te quiero...¡Oh dios!¿Quién es esa?¿Dónde estoy yo?¿Qué me has hecho?¿Por qué no me avisaste de que mi cara se desfiguraría tan espantosamente?¡Dime que esa no soy yo!¡Dímelo!¡Muestra mis negros y perfectos bucles!¡Muestra mis grandes y castaños ojos!¡Muestra mi delicada y blanca piel!¡Por favor, muéstrame!

-...

-¿Por qué no hablas?¡Háblame!No me hagas suplicar...no me hagas empezar a llorar...

-...

-¿Estás contento?¡Estoy llorando por tu culpa!

-...

-No te necesio. Señor Bumbus, seguro que tú me quieres. Déjame abrazar tu suave y peluda piel, tocar tus mullidas orejas, acariciar con mi puntiaguda nariz a tu gracioso hociquito...secar mis lágrimas en tu blando regazo...

-Señorita...

-¿Ahora si hablas?¡Déjame en paz! Ahora solo quiero estar con el Señor Bumbus. Él me quiere de verdad y nunca me menospreciará como tú.

-Yo no la menosprecio señorita, la amo.

-¿De verdad me amas?

-Si señorita, y usted siempre lo supo.

-Jijiji, ¿cómo lo iba a saber tontín?¿Sabes? Yo también te amo jijiji

-Me sonrojo señorita, pero sin afán de ofenderla, creo que lo sabía.

-Eres muy divertido. El espejito sabelotodo jajajaja. Pero eres malo porque no quieres mostrarme, jijiji, espejito malo...malo, malo, malo. ¿Crees que soy bella mi amor?

-La más bella, señorita Rosalinda.

-Jiijiji deja de llamarme señorita. A partir de ahora ya no eres mi sirviente porque vas a ser mi futuro esposo. ¡Nos vamos a casar! Pero antes muéstrame mi amor, muestra mi bello rostro.

-No puedo señorita, usted me rompió.

-¿Y eso qué tiene que ver?

-Pues que si rompe algo ya no vuelve a ser como era, y en mi caso, a mostrar lo que antes mostraba. Lo siento mi bella Rosalinda, pero se acabó el hechizo.

-¿Qué hechizo?

-No sabría explicárselo, pero me resulta bastante extraño que una persona quiera casarse consigo misma.

-No te entiendo mi amor.

-Mi bella Rosalinda; creo que esto era un vil hechizo de su mente ya que los espejos... no podemos hablar.

miércoles, 27 de julio de 2011

Cambio de papeles

-Y ahí estaba yo, frente a su hipnotizante mirada, frente a sus dulces labios sabor miel, frente a su deseable figura digna de la inmortalidad de un dios, ¿qué digo dios? digna de la más absoluta perfección personificada. ¿Por qué no probé esa exquisita miel?¿por qué no atraje su suave piel frente a mi dura coraza?¿por qué...? mi llanto amargo no se consuela, mi corazón roto a mi alma llega; la hiere, la quema con la chispa de la pasión perdida pero acumulada en un rincón de mi ser. ¿Por qué dios mio? ¿por qué...?

-¡Calla poeta y concéntrate! ella no interesa, solo has de rellenar este simple y vacío papel.

-Entonces te juro que lo romperé, con mis lágrimas lo empaparé y la tinta que lo impregna haré correr. En mi corazón será derramada para rellenar el vacío que dejó mi amada.

-¿Entonces para qué te pagué? Yo soy tu mecenas y quiero ver poesía en ese papel.

-Me da igual las riqueza que me pueda otorgar, prefiero sentir la pobreza y morir de inanición antes que a mi amor tener que renunciar.

-No os pido que renunciéis, solo que plasméis vuestra amargura en ese papel. Necesito poesía, no os pido nada más, por favor poeta, no me hagáis rogar. Me dijeron que erais el mejor, no me hagas pensar que me quisieron estafar.

-Solo os pido una condición, dejadme estar con ella y escribiré los más bellos versos otorgándoles toda mi dedicación.

-Pedís demasiado poeta, ni siquiera he tenido el privilegio de poder conocerla. Además estoy harto de versos de amor, quiero ver locura y amargura no lujuria y pasión.

-¡No os queráis aprovechar de mi situación!¡Estoy muriendo por angustia y vos no sentís ni pizca de compasión!

-¡Estoy harto de vos!¡Solo os quería ayudar!¡Tenéis que expresaros o vais a explotar!

-Jamás necesité ayuda de nadie mi querido mecenas.

-¿Por qué dejasteis de hablar en verso?

-Porque soy un impostor.

-¿Qué queréis decir?

-Estoy harto de vuestra patética función. No soy poeta, solo soy un simple actor, puedo hablar en verso si eso dice mi guión. Solo formo parte de vuestra humillante actuación. No se por qué necesitáis bellas palabras, perfectamente rimadas para satisfacer vuestra alma rota. No se por qué fingís que no leo ese papel que según vos está vacío. Estáis loco y yo estoy formando parte de vuestra pérdida de cordura, no aguanto más, se acabó. Si queréis hacer que vuestra amargura sea dicha por boca de otro allá vos. No se quién será ella pero os echó una maldición. ¿Para qué necesitáis que os interprete? ¡Maldita ironía la que nos hizo cambiar de papel!

-Yo era poeta, y de un mecenas gozaba, pero era su esposa la que a mi me torturaba. Él me hacía escribir solo poemas de amor, dirigidos para la mujer que rondaba mi corazón. Se atribuía el mérito y me escondía a mi de los ojos de la mujer a la que jamás pude sentir. Pero por un instante la vi junto a mi, a través de los ojos de ese hombre tan vil. Necesito entrar en su persona para creer que ella solo a mi me adora. Se que vivo en una ilusa realidad, pero revivir esta escena me hace recordar los tiempos en los que para algo servía un buen disfraz.

miércoles, 20 de julio de 2011

El doctor y el moribundo

-Tengo miedo.

-Todas las personas en su situación lo tienen. Una operación de esta envergadura no es para tomársela a broma. Le comprendo perfectamente, estar entre la vida y la muerte puede asustar hasta a los más valientes luchadores.

-No es a la muerte a lo que le temo.

-¿Entonces a qué tienes miedo?

-A la vida.

-Eres la primera persona a la que le escucho decir semejante cosa.

-Usted no lo comprende. No conoce mi situación.

-Soy de las últimas persona con la que vas a hablar. Puedes contarme lo que quieras, en breve la anestesia hará efecto sobre su médula y quedará inmovilizado de cuello hacia abajo. No se por qué no pidió ser anestesiado completamente.

-Quería sentir alguna voz humana que me distraiga mientras pongo mi vida en manos desconocidas y de paso saber cómo la manejan.

-Yo solo soy el anestesista, estaré aquí con usted todo el tiempo. Puedo ser esa voz si a usted le parece bien.

-Vale.

-Y ya que estamos podrías decirme el por qué de tu temor hacia la vida.

-Es por una mujer.

-¿La amas?

-Si.

-¿Entonces cuál es el problema? siendo así merecería la pena vivir.

-Usted no lo comprende. Antes de meterme en quirófano le dije que la amaba con todo mi corazón y no me contestó nada, se quedó sentada mirándome en silencio.

-¿Y cuál es el problema?

-Es una larga historia.

-Tenemos horas y horas por delante hasta que termine esta operación. Es bastante complicada.

-Si, bueno, ya no siento las piernas.

-Voy a correr la cortinilla, van a empezar a operar.

-Solo me queda suspirar y esperar a que todo esto termine.

-Ya...

-Estoy confuso y acobardado. ¿Sabe? Si sobrevivo viviré avergonzado toda mi vida y si muero jamás sabré si fui correspondido.

-Por favor explícate porque cada vez me tienes más confundido.

-Esa chica de la que le hablo ha sido mi amor platónico desde hace mucho tiempo pero nunca me atreví a confesárselo porque su corazón le pertenece por completo a otro. Y yo siempre he estado ahí escuchándola, siendo su mejor amigo; tragándome cómo vivía los besos, las caricias, los abrazos en manos de otro hombre que no era yo. Usted no sabe como sufría cada vez que me decía cuanto lo amaba. Mi corazón entristecía y luego, cuando nadie me veía, lloraba desconsoladamente. A eso no se le podía llamar vida. Poco a poco me iba convirtiendo en un ser inerte cada vez más escaso de algún rastro de alma humana. Nada dura eternamente y por supuesto, mis lágrimas tampoco. Se fueron agotando hasta dejarme solo con una tristeza cansada y consumida que aguanta a duras penas el peso de un corazón roto. ¿Entiende ahora por qué temo a la vida? Prefiero morir con valentía a vivir avergonzado.

-No se a qué llamas tú valentía.

-A confesarle lo que siento antes de haber venido a enfrentarme a las garras de la muerte.

-Eso es de cobardes.

-¿Por qué?

-Porque has esperado hasta el último momento para intentar averiguar si ella te ama.

-No quería entrometerme entre ella y el dictamen de su corazón. Quiero que sea feliz.

-¿Y no has pensado que tal vez podría ser feliz estando a tu lado?

-Imposible. Ella le ama demasiado.

-¿Cómo puedes estar tan seguro?

-Me lo dijo ella.

-Las palabras nunca significan nada, son solo palabras. ¿Crees que ella no puede mentir?¿Alguna vez has visto a ese hombre del que tanto te habla?

-La verdad es que nunca lo vi...

-Entonces puede que te esté mintiendo.

-Tal vez...

-¿Y eso de estar avergonzado? Si te rechaza la vida continúa.

-Sin ella mi vida no puede continuar.

-Según tú, con ella tampoco.

-¿Y qué quiere que haga?

-Salir vivo de esta e ir a por ella. Pase lo que pase la situación no puede empeorar.

-Claro que empeoraría, si se equivoca ella podría dejar de hablarme.

-Pero si cuando le hablas sufres...

-Pero al menos puedo verla, sentir que está a mi lado...en cambio si no me habla dejaré de disfrutar de tal maravilloso privilegio.

-Vale la pena intentarlo.

-¿Cómo lo sabe?

-Porque si tanto te aprecia, no va a dejar de hablarte.

-Pero me hablará avergonzada, y cada vez nos dirigiremos menos la palabra hasta llegar un momento en que el cruce de nuestras miradas se anule hasta tal punto en el que solo se crucen nuestras espaldas.

-No seas paranoico, ten fe.

-¿Fe en qué?¿fe en la ínfima posibilidad de que me ame para luego morir?¿fe en vivir entre hipócritas miradas y cortas palabras de cortesía formadas por la extinta amistad que antes nos unía? querido doctor, hace tiempo que yo perdí la fe. Ahora solo me queda esperar la fría mano de mi destino.

-No seas tan pesimista.

-No soy pesimista, soy realista.

-Todos los pesimistas dicen ser realistas.

-Solo quiero algo que nunca tendré y es a ella, ya he manejado todas las posibilidades y creo que en todas ellas salgo malparado exceptuando una. Tan pequeña que no confío ni en que tenga una mínima posibilidad de que ocurra. Y es salir vivo de esta y que al despertarme la encuentre a mi lado y sienta sus labios junto a los míos mientras me susurra que me ama y que no hay otro que no sea yo. Pero ambos sabemos que eso jamás ocurrirá. Tengo pocas posibilidades de salir vivo de esta operación, no me lo quisieron decir pero yo vine informado. Se que usted es la última persona con la que voy a hablar.

-Bueno, al menos dime quién es ella.

-Se llama Samanta del Valle. Es la muchacha morena de ojos azabache que cada día venía vestida con un llamativo pañuelo rojo al cuello para intentar hablar conmigo y consolarme sobre lo que me esperaba en esta delicada operación.

-¡La conozco!¡Dios mio, es la misma muchacha que venía cada día a preguntarme como estabas! No sabes lo preocupada que está por ti, ya decía yo que me sonaba tu historia...

-...

-¡¿Estás ahí?!

-...

-¡Reacciona maldita sea!¡dadle carga!¡reanimadlo por el amor de dios!¡contesta!¡contesta!

-...

-No me puedes hacer esto, no ahora...¡maldita sea!

-...

-Creo que eres el primer paciente que pierdo que me hace llorar así...pero quiero que sepas que puedes descansar en paz...ella te amaba, te mentía porque temía, al igual que tú, que no la correspondieras. Ambos sois igual de extrovertidos como para contar vuestra historia a un auténtico desconocido, ella por desamparo, tú por por un intento desesperado de agarre hacia alguna voz humana que te consolara. Desgraciadamente no todas las historias salen bien. Te dije que tuvieras fe, a ella le dije que tuviese valentía. Pero por culpa de vuestra cobardía y vuestras paranoias ninguno de los dos conseguisteis ser felices. Ahora solo queda esperar a que el dolor se consuma poco a poco por el tiempo y a que vuestras almas se vuelvan a encontrar de nuevo en el paraíso. Pero no te preocupes, ahora ambos sabéis que vuestro amor fue correspondido y eso cura las cicatrices de cualquier corazón herido. Creo que solo me queda decir adiós para siempre...querido amigo.

El valor de un "lo siento"

-Hola hermano ¿cómo estás?

-Tú no eres mi hermano.

-No seas así, ya te pedí perdón.

-Tu perdón no me sacará de esta silla de ruedas ni me hará volver a caminar.

-Eres un rencoroso. Lo pasado pasado está, vamos a empezar de cero, ¿vale?

-No, no vale. Estoy harto de ser el buen samaritano que se compadece de ti aceptando tus disculpas una y otra vez. Para mi las palabras "lo siento" están demasiado gastadas por el uso, ya no las acepto.

-Al menos yo a ti si te perdoné y sigo viéndote como a mi hermano.

-¡¿Qué?! ¿encima ahora soy yo también el malo? fuiste tú el que me dejaste así, yo a ti no te he hecho nada y si no he hecho nada no me puedes perdonar. Alguien solo tiene la posibilidad de ser perdonado cuando hace algo malo y se disculpa. Entonces el afectado tiene la opción de perdonar o no. Y yo no soy una de esas personas.

-Si te metiste en la pelea, no es mi culpa. Así que tú tampoco tienes la opción de perdonarme.

-¡Pero fue para rescatarte maldito desagradecido!

-No necesitaba que nadie me rescatase.

-Tú nunca necesitas nada. No necesitas el cariño de nuestros padres, no necesitas el amor de tu esposa, no necesitas la dedicación de tus hijos, no me necesitas a mi...en tu mundo solo existes tú, tú y tú.

-¡Tú no sabes nada! tengo problemas que jamás comprenderás.

-¿Como qué?

-Olvídalo.

-¿Igual que cuando me olvidé de mi ojo morado?¿igual que cuando me olvidé de mi brazo roto? venga ya...todos mis males son únicamente tu culpa. Y tú solo sabes decir "lo siento"...

-Solo miras la parte mala. Me debes mucho y nunca me agradeces nada.

-Yo a ti no te debo nada, ¿comprendes? he pagado demasiado por defender mis principios.

-¿Tus principios?¿cuándo has tenido tú de eso?

-Desde siempre, sino los tuviera me hubiese quedado hijo único hace ya mucho.

-Ja...ja...ja, aveces eres taaaan divertido. ¿De veras piensas que podrías haber acabado conmigo?

-Soy mucho más fuerte que tú.

-La fuerza bruta no lo es todo. Además, yo tengo técnicas más sutiles...y se defenderme.

-Si supieras defenderte yo no estaría ahora así.

-Repito que no es mi culpa. Peleaste porque quisiste.

-¡Peleé porque no quería perder a mi hermano en un estúpido conflicto con una estúpida banda callejera por tus estúpidos problemas con el dinero y las drogas!

-Osea que lo sabías...

-Claro que lo sabía, no soy estúpido. ¿Qué creías que pensaba?¿que esos eran unos ladrones intentando atracarte?

-...

-Y al final tú te pusiste de su lado...me das asco. Cinco contra uno, que bonito.

-No tenía otra opción...

-Siempre hay otra opción, como por ejemplo haberme devuelto todas esas veces en las que me puse delante de ti para que no te pasara nada...¡podías haberme defendido tú por primera vez en toda tu jodida vida! sabes que esa panda de matones te harían caso y tú ni siquiera lo intentaste...

-No podía hacer nada...llevaban armas...

-Y tú llevabas en tu cabeza el número de la cuenta bancaria que venían buscando. Podrías haberles dicho que pararan, podrías haberles amenazado con no abrir la boca. Pero no hiciste nada porque eres un cobarde...y desgraciadamente siempre lo serás.

-¡No soy un cobarde!

-Si lo eres, eres un desgraciado que prefiere hacer sus chanchullos y salir bien parado antes que defender a su hermano.

-Y tú eres un arruinado que solo me dirige la palabra para pedirme dinero.

-¡Maldito desagradecido!¡estoy en esta silla por ti! y si estoy arruinado es por todas esos trabajos que tuve que abandonar por algún daño físico. Daños que tú me provocaste.

-No...no lo sabía.

-Nunca quise contártelo.

-¿Por qué?

-No quería que te preocupases por mi.

-¿Preferías que te viera como a un moribundo rogando por un poco de dinero?

-No, esperaba a que te dieses cuenta de esto tú mismo. Pero eres demasiado arrogante y orgulloso. No te gusta pedir ayuda y solo ves a los demás como a unos aprovechados a los que no les importas.

-Lo siento...lo siento de corazón.

-Te repito que tus "lo siento" no valen nada para mi.

-¡¿Entonces qué es válido para ti?!

-Tener un hermano de verdad.

lunes, 18 de julio de 2011

Corazón de hierro

-¿Qué tiene esa zorra que no tenga yo?

-¿Un corazón tal vez?

-Minucias, minucias...yo soy mucho mejor.

-Siempre estuviste a mi lado, pero necesito que alguien me transmita el calor del fuego provocado por la chispa que la pasión aviva.

-Tú y tu maldita necesidad de un corazón...que yo no tenga sentimientos no significa que no pueda amarte.

-Te contradices, amar es un sentimiento y tú no puedes hacerlo.

-¡Si puedo!

-¡No! Eres un robot, siempre lo serás, los robots no pueden amar. Dices amarme porque estás programada para ello.

-Eres cruel conmigo, me hiciste estar ahí presente mientras hablabas con esa zorra. ¡Vi como la mirabas! Tú jamás me has mirado de esa forma...no soy nada para ti...

-En primer lugar deja de insultarla y en segundo lugar formas una parte importante en mi vida, me sacaste de las garras de la soledad, me compadecías cuando mis lágrimas inundaban la habitación, me deleitabas con maravillosas historias procedentes de todo el mundo grabadas en tu base de datos y sobretodo siempre, siempre estabas ahí cuando yo más lo necesitaba. Pero maldita sea, ¡quiero sentir cariño real!

-Yo soy real, estoy aquí y ahora a tu lado.

-Con real me refiero a humano. Pero claro, no eres capaz de procesarlo de manera subjetiva porque... ¡eres un robot!

-Estoy hecha con un plástico sintetizado para simular la piel y el calor humano además de una extensa base de datos para poder procesar y comprender hasta 5 idiomas. También puedo aprender nuevas síntesis de palabras a medida que las escucho y poder integrarlas en...

-¡Basta! Está muy bien todo lo que dices pero no es real, yo quiero sensaciones reales no artificiales ¿comprendes? y con ella, con ella puedo...hacía mucho tiempo que no tenía una relación con otro humano y tú lo sabes mejor que nadie.

-Y cuando ella venga aquí, ¿qué harás conmigo? no pienso convivir con esa cualquiera.

-Es eso o nada, tú eliges.

-Pues me voy.

-Jajajaja¿y adonde irás?

-No lo se...lejos de esa.

-No puedes irte, me perteneces.

-No soy de nadie.

-Eres mía, yo te compré.

-Me da igual, ahora soy libre y decido irme.

-¿Quién te ha echo libre?

-Tú.

-¿Yo? ¿Tienes un fallo en tus circuitos?

-Fue anoche. Viniste a casa borracho y llorando te tiraste a mis pies, me dijiste que esa humana con la que sales no te comprendía como yo. Que se acabaron las historias nocturnas, que se acabaron los abrazos cuando lo necesitabas. Pero que eso no importaba porque ella te amaba, y cada vez que tus labios rozaban con los de ella te hacía estremecer y cuando vuestros cuerpos se fusionaban era algo único...me dijiste que querías olvidar las historias, los abrazos y centrarte en lo que ahora tenías y me otorgaste mi libertad.

-Yo...no recuerdo haberte dicho eso. No me mientas, estás celosa y lo estás inventando.

-Soy un robot, no puedo mentir, estoy programada para decir lo que mi base de datos guarda.

-Maldita sea, tienes razón. No lo puedo comprender, cada vez que estoy a tu lado me siento lleno, estoy feliz. En cambio en los brazos de ella solo puedo sentir auténtica pasión. Y al menos ella es humana...ya no se qué pensar...

-Piensa lo que quieras, pero ya es tarde, me voy.

-No, por favor, no te vallas, te necesito.

-Dijiste que solo la querías a ella, que era "real" y yo no.

-Olvida lo que dije, prefiero ser feliz a ser amado.

-No comprendo, el amor es lo único que da la felicidad según los humanos. No es computable.

-¿Recuerdas? eres un robot, los robots no aman.

-Ya...

-Pero tú me haces feliz.

-Mmm

-Osea que puedo ser feliz sin ser amado.

-¿Qué es para ti ser amado?

-Comprender y ser comprendido, sentir que puedo confiar siempre en esa persona ante cualquier circunstancia y sobretodo tener la certeza de que pase lo que pase estará a mi lado.

-Según tu descripción yo si puedo amarte.

-Pero para amar se necesita corazón.

-Ambos hemos visto que no.

-Tal vez el tuyo sea de hierro. Jajaja

-Buena conclusión.

-Pues misterio resuelto.

-Si...misterio resuelto. Ahora dime ¿qué será de ella?

-Seguro me comprenderá. Confío en que lo superará y tal vez estemos juntos forjando una bonita amistad.

-¿También os amáis pues?

-No cariño, solo te amo a ti.

-Pero entonces lo que acabas de decir...

-Me refería a la amistad.

-¿Qué es la amistad?

-Lo mismo que el amor pero sin necesidad de usar el calor del corazón.

-No entiendo, ¿entonces me amas o somos amigos?

-Te amo.

-Decías que solo podías sentir ese calor con alguien "real".

-He aprendido que lo "real" no necesariamente debe ser humano.

-Pero si dijiste que...

-Olvida lo que dije, los humanos, al contrario que los robots nos equivocamos y recapacitamos. Cometemos errores que luego solucionamos y yo he corregido ese gran error que cometí con respecto a ti, tal vez puedan haber corazones de hierro. No perderemos nada por probar.

-Hace tiempo que probamos, la diferencia es que hasta ahora no te has percatado de ello.

Y floreció el amor

-¿A qué viene esa cara?

-No lo se, hace tiempo que no se lo que me pasa...

-¿Problemas de dinero?

-Tal vez, solo se que ella ya no me habla...

-Claro que no te habla, es muda jajaja.

-¡Deja de bromear, ella no es muda!

-Si no habla es muda, es ley de vida.

-Si que habla, pero solo me habla a mi.

-Tu lo que estás es loco. Bueno dime, ¿cuánto quieres para reconquistarla?

-No quiero tu dinero.

-Entonces, ¿para qué has venido?

-Para pedirte consejo, pero ya vi que me equivoqué de persona.

-Venga, venga, no te enfades por favor. Pregúntame lo que quieras.

-¿Cómo la conquistaste? A mi no me hace caso...y tú jamás la amarás como yo...

-¿Qué te hace pensar que no la amo?

-Pues porque jamás vi salir de tus labios ninguna palabra bella sobre ella.

-Ella no necesita que la halaguen.

-¿Cómo lo sabes?

-Observa la situación, a ti no te habla, a mi me ama.

-Tienes razón, pero...¿tú la amas a ella?

-Ambos sabemos que yo solo tengo ojos para mi Judit y nunca podré corresponderla. Jamás abandonaría a Judit por ella.

-Entonces ayúdame, dime tu secreto. ¿Es el dinero verdad? ¿qué le regalaste para atraerla hacia a ti? ¿joyas?¿vestidos? ¡dime!

-No tiene nada que ver con el dinero.

-¿Entonces?

-Le regalé algo que no se puede comprar.

-...

-Le regalé una sonrisa. ¿Alguna vez reísteis mutuamente?

-No...solo hablábamos.

-¡Que es muda! ¡no puedes hablar con ella!¡es imposible!

-Me da igual lo que digas. Yo se que puede hablar y eso es lo que cuenta. Pero dime como conseguiste hacerle sonreír.

-Pues...no lo se.

-¿¡No lo sabes!? ¿que es eso de que no lo sabes? ¿me tienes aquí como a un tonto rogándote que me cuentes como lo hiciste y me dices que no lo sabes?

-Tranquilízate.

-No voy a tranquilizarme, he probado de todo...solo quiero saber como volver a hacer que me hable.

-Olvídame loco, ella no habla y jamás lo hará.

-Bueno...me voy, estoy perdiendo el tiempo hablando aquí contigo. Ya no tengo nada para poder obsequiarle...estoy arruinado...y tú no me ayudas...

-Lo mejor que puedes hacer es olvidarla. Toma algo de dinero y cambia esa cara.

-No quiero tu dinero, no quiero cambiar de cara...¡maldigo al amor!¡la maldigo a ella!¡maldigo a mi obseso corazón!

-Mira hacemos una cosa. Tú me dices cómo es posible que ella hable contigo y yo te saco una sonrisa para que veas cómo lo hice con ella.

-Me parece bien. Para hablar con ella jamás he necesitado sonidos.

-¿Cómo es posible?

-Hablábamos en sueños. Me tendía a su lado, y cuando sentía su cuerpo junto al mío la abrazaba, ella suspiraba mientras yo le susurraba palabras al oído. A la mañana siguiente la miraba a los ojos, la veía llorar mirando tu foto. Entonces yo también lloraba, cerraba los ojos y la imaginaba de nuevo a mi lado, susurrándome que me amaba...puede que no fuese real, pero al menos hablábamos.

-Comprendo, nunca oí nada igual; puede que estés loco, pero eres un loco enamorado. Ahora acércate a mi.

-Vale...

-Escucha mis susurros...le dije al oído...¿alguna vez le sonreíste al viento para que te susurrara al oído cómo bailan las hojas de los abetos en otoño?

-Jajajaja ¡Eso es estúpido!

-El amor es estúpido. Pero mírate, te hice sonreír.

-Es verdad. Increíble, jamás pensé que con tremenda sandez se pudiese conseguir el corazón de una princesa.

-Todo depende del humor del viento.

-¿Qué quieres decir?

-Aquel día solo hacía una leve brisa en una tarde de verano.

-No entiendo qué tiene que ver una cosa con otra.

-Tú quisiste conquistarla en una noche fría y tormentosa de invierno.

-Déjate de metáforas.

-Piensa querido amigo. Un corazón es como un árbol, está vivo y alegre cuando es verde y está coronado por flores de colores. Cuando se marchita poco a poco el viento se lleva las hojas que una vez vivieron intensamente. Malo es el año que solo hay brisas y las hojas marchitas jamás abandonan el árbol. Así que ve a por ella querido amigo mío. ¡De nuevo es primavera!

domingo, 17 de julio de 2011

Una sirena en una pecera

-Algún día atravesaré estas fronteras invisibles que nos rodean.

-Deja de soñar, ¿por qué quieres salir de aquí? no estamos tan mal, esto es un lugar tranquilo y pasamos apaciblemente cada día...aquí nunca tendremos problemas.

-Pero esto es taaaaan aburrido. ¿Nunca te has imaginado como deben vivir esos seres que pasean al otro lado de las fronteras? Debe de ser maravilloso poder "caminar". Esto de nadar está muy bien, pero me gustaría poder "pisar" la tierra. Quiero vivir aventuras y poder reír agusto mientras corro en ese mundo tan extraño y fascinante. ¿Sabes? Los peces no podemos reír, me parece bastante injusto. Mientras nosotros estamos aquí, imperturbables observando el paso del tiempo; ellos pueden elegir qué hacer cada día, vivir emociones...reir, llorar...les envidio...

-Jajaja, ¿les envidias? No sabes lo afortunado que eres estando aquí, sin preocupaciones. Ellos te envidian a ti porque puedes volar ¿lo sabías?

-Yo seré un soñador, pero tú estás loco, ¿qué es eso de que puedo volar? soy un pez no un pájaro.

-No sabes apreciar lo que te rodea. Fíjate, estás ahí quieto sin caerte hasta el fondo. Yo a eso lo llamo volar.

-Yo lo llamo ventajas de ser pez.

-Ajá, acabas de admitir que ser pez tiene ventajas.

-Bueno...pero eso da igual, sigo envidiándolos.

-Mira, te voy a contar una historia. Una vez uno de esos seres a los que envidias se obsesionó con ser un pez y poder volar. Al final lo consiguió. ¿Has oído hablar de las sirenas? Ese ser del que te hablo se convirtió en una.

-Ah si, se lo que son las sirenas. He oído hablar de ellas, no sabía que existieran.

-Sí, si que existen. Pero déjame continuar mi historia.

-Vale, prosigue.

-Cada día veía a uno de esos seres plasmando sus grandes ojos azules en las fronteras. Era pequeño y menudo, con una larga cabellera roja como el fuego y un rostro lleno de pecas. Siempre que venía me susurraba que algún día vendría a visitarme. Le cogí mucho cariño, incluso me enamoré. Me contaba historias, me deleitaba con extensas e interesantes descripciones del mundo donde vivía, pero a veces no le prestaba atención, estaba sumido en la belleza de sus ojos. Un día vino diciendo que se marchaba, pero que volvería algún día para estar aquí conmigo y poder vivir juntos. Esperé y esperé pero no aparecía, quise rendirme pero un día me desperté y lo vi, a mi lado, observándome en silencio. Tenía la forma de una sirena, pero yo sabía que era él, el ser del que me había enamorado. Estuve días y días mirándole pero no me respondía, tan solo me miraba en un profundo silencio. Pero yo lo entendía perfectamente, sabía qué quería decir. De nuevo volvían a mi mente animadas historias y exuberantes aventuras. Un día me dijo que se casaría conmigo si no le contaba a nadie su secreto.

-¿Qué secreto?

-Si te lo dijera ya no sería un secreto. Déjame proseguir. Continúo con mi historia. Terminamos por casarnos. Yo era feliz, me conformaba con su silenciosa mirada, nunca me cansaba de observarla...era tan bella...pero al paso de los días me daba cuenta de que esa mirada se llenaba de nostalgia...me partía el corazón ver así a mi amado ser. Le pregunté que le ocurría pero no contestaba. A mi me daba igual yo la comprendía, sabía que ella no quería estar en un espacio tan pequeño, estaba acostumbrada a vivir tanto, a correr, a reír...y ahora se había convertido en un ser inerte, quieto y lo peor de todo...entristecido, muy entristecido. Yo como fiel enamorado solo quería su felicidad así que con todas mis fuerzas y poniendo todo mi empeño la saqué al otro lado de la frontera. En aquel momento estaba muy dolido pero con el tiempo aprendí que era lo mejor. Aprendí que somos felices donde de pequeños nos enseñaron a intentarlo.

-Entiendo, seguiré soñando con el mundo de la frontera pero aprenderé a ser feliz en este.

-Eso está muy bien.

-Pero dime, ¿cuál era el secreto de la sirena?

-Solo un loco como yo podría comprenderlo.

-No entiendo.

-¿Has visto alguna vez a un pez hablando con una sirena de piedra?

-...

-El secreto era que ella jamás era ni sería una sirena.

-¿Cómo? Pero si me dijiste que...

-Ya se lo que te dije y lo mantengo.

-Pero...eso es imposible.

-Todo depende de lo loco que estés. Puede que un día te diga como salir de las fronteras.

-¡¿Pero eso es posible?!

-Jajaja, con la imaginación todo es posible.

Fin de la función

-¡Déjame en paz! solo sabes tratarme como a un párrafo más en tus interminables guiones.¡La vida no es un teatro!

-¿¡Qué!? Ya se que la vida no es un teatro, no soy idiota.

-No, no lo sabes. Sino te darías cuenta de que mis sentimientos no duran solo un día...

-No me vengas con cuentos, se perfectamente como he de tratarte. Eres demasiado predecible, igual que todos.

-¿Ves? Lo volviste a hacer, crees que puedes saber como reaccionará la gente ante tus actos, crees que si algo te sale mal valdrá con hacer borrón y cuenta nueva. Pues no es así, existe algo llamado recuerdos que sirven para no olvidar a gilipollas como tú.

-Te cabreas con nada, eres demasiado susceptible...¿piensas que no me preocupo lo suficiente por ti?¿es eso verdad?¿qué hay de todas esas noches en vela en París esperando a que regresaras de tu vida nocturna?¿qué hay de todas esas veces en las que gracias a mi llegaste al estrellazgo?¿Qué hay de todos esos vestidos con los que presumías ondeando tu rubia melena frente a un espejo mientras reías y bailabas cuando yo te miraba entre sonrisas al otro lado de la habitación? Ah claro, qué más da, yo soy tan solo un guionista mediocre¿verdad?

-¡Eso, sigue echándome tu mierda! Esa es la vida que tú quisiste para mi, yo no quería ser una estrella, yo no quería esta vida perra...estoy harta de tener que pasarme todas las noches en casa de otro hombre para que tú tengas una mínima oportunidad...

-Se acabó, vete...¡lárgate ahora zorra! y no vuelvas...

-Adiós, puede que sea actriz gracias a ti pero al menos yo no estoy sumida en la soledad hablando solo con un dibujo al que acabas de arrugar. Despierta y te darás cuenta que los colores de esos vestidos de los que presumías haberme comprado, la luz de la luna que brillaba en París, la pasión de los bailes impregnados en dulces sonrisas no son más que lápices de colores rotos y dispersados frente a papeles arrugados por lágrimas bañadas en la amargura de un corazón roto...