-Hoy he vuelto a leerte. No sé en qué clase de comunidad estás metida. Me preocupas.
-Ni si quiera me conoces, deja de meterte en mi vida. Estoy harta de ver tus comentarios. Deja de intentar cambiarme.
-Escribes constantemente sobre tu vida. Puedo afirmar que te conozco incluso más que a tú a ti misma.
-Eso es imposible.
-Estás encerrada en un mundo creado por gente como tú para evadir la realidad. Corrígeme si me equivoco.
-Te equivocas.
-¿Por qué?
-No tienes ni idea... Lo que hemos creado no es un mundo, sino una forma de vida.
-¿Qué clase de vida es esa en la que os comparáis con cuerpos imposibles? En la que os dais consejos para conseguir vuestro ideal de belleza a costa de vuestra salud...
-¿Qué coño te importa? Cada uno es feliz a su manera... Además, ellas son mis amigas.
-Ni si quiera las conoces. Igual que a mí. Sois una especie de secta.
-¡Deja de meterte conmigo y con ellas!
-No me meto con nadie. Solo me preocupo por ti, por tu salud...
-Estoy bien...
-Estás en los huesos.
-No mientas... Estoy gorda. Ellas están mejor que yo. Son verdaderas princesas. Totalmente hermosas...
-¡Ellas están al borde de la muerte! Y tú también lo vas a estar. Por favor, mírate a un espejo que no sea de circo y dime lo que realmente ves.
-En comparación con ellas... Veo a un adefesio...
-¿Pues tú sabes lo que veo yo? A una princesa. Y no a una como esa imagen que probablemente tienes en la cabeza. Sino a una de verdad. Porque...¿Sabes qué es para mí una princesa? Una chica capaz de comerse el mundo sin tener complejos, sin dejarse llevar... El problema es que a ti aún no te ha llegado el hada madrina, estimada amiga.
-Oh...Eso es muy bonito.
-Ahora...¿me harás caso?
-No, voy a hacer algo mejor.
-¿El qué?
-Voy a quitarles esa máscara a todas las princesas que he conocido para que se den cuenta de que, al igual que yo, solo son simples cortesanas que para llegar a ser princesas no necesitan un vestido para que sean alabadas sino ver el suyo propio como algo hermoso y digno. Yo de momento y gracias a ti estoy dejando de ver mi vestido como un sucio trapo. ¡Lo estoy llenando poco a poco de lentejuelas!