-No lo se, hace tiempo que no se lo que me pasa...
-¿Problemas de dinero?
-Tal vez, solo se que ella ya no me habla...
-Claro que no te habla, es muda jajaja.
-¡Deja de bromear, ella no es muda!
-Si no habla es muda, es ley de vida.
-Si que habla, pero solo me habla a mi.
-Tu lo que estás es loco. Bueno dime, ¿cuánto quieres para reconquistarla?
-No quiero tu dinero.
-Entonces, ¿para qué has venido?
-Para pedirte consejo, pero ya vi que me equivoqué de persona.
-Venga, venga, no te enfades por favor. Pregúntame lo que quieras.
-¿Cómo la conquistaste? A mi no me hace caso...y tú jamás la amarás como yo...
-¿Qué te hace pensar que no la amo?
-Pues porque jamás vi salir de tus labios ninguna palabra bella sobre ella.
-Ella no necesita que la halaguen.
-¿Cómo lo sabes?
-Observa la situación, a ti no te habla, a mi me ama.
-Tienes razón, pero...¿tú la amas a ella?
-Ambos sabemos que yo solo tengo ojos para mi Judit y nunca podré corresponderla. Jamás abandonaría a Judit por ella.
-Entonces ayúdame, dime tu secreto. ¿Es el dinero verdad? ¿qué le regalaste para atraerla hacia a ti? ¿joyas?¿vestidos? ¡dime!
-No tiene nada que ver con el dinero.
-¿Entonces?
-Le regalé algo que no se puede comprar.
-...
-Le regalé una sonrisa. ¿Alguna vez reísteis mutuamente?
-No...solo hablábamos.
-¡Que es muda! ¡no puedes hablar con ella!¡es imposible!
-Me da igual lo que digas. Yo se que puede hablar y eso es lo que cuenta. Pero dime como conseguiste hacerle sonreír.
-Pues...no lo se.
-¿¡No lo sabes!? ¿que es eso de que no lo sabes? ¿me tienes aquí como a un tonto rogándote que me cuentes como lo hiciste y me dices que no lo sabes?
-Tranquilízate.
-No voy a tranquilizarme, he probado de todo...solo quiero saber como volver a hacer que me hable.
-Olvídame loco, ella no habla y jamás lo hará.
-Bueno...me voy, estoy perdiendo el tiempo hablando aquí contigo. Ya no tengo nada para poder obsequiarle...estoy arruinado...y tú no me ayudas...
-Lo mejor que puedes hacer es olvidarla. Toma algo de dinero y cambia esa cara.
-No quiero tu dinero, no quiero cambiar de cara...¡maldigo al amor!¡la maldigo a ella!¡maldigo a mi obseso corazón!
-Mira hacemos una cosa. Tú me dices cómo es posible que ella hable contigo y yo te saco una sonrisa para que veas cómo lo hice con ella.
-Me parece bien. Para hablar con ella jamás he necesitado sonidos.
-¿Cómo es posible?
-Hablábamos en sueños. Me tendía a su lado, y cuando sentía su cuerpo junto al mío la abrazaba, ella suspiraba mientras yo le susurraba palabras al oído. A la mañana siguiente la miraba a los ojos, la veía llorar mirando tu foto. Entonces yo también lloraba, cerraba los ojos y la imaginaba de nuevo a mi lado, susurrándome que me amaba...puede que no fuese real, pero al menos hablábamos.
-Comprendo, nunca oí nada igual; puede que estés loco, pero eres un loco enamorado. Ahora acércate a mi.
-Vale...
-Escucha mis susurros...le dije al oído...¿alguna vez le sonreíste al viento para que te susurrara al oído cómo bailan las hojas de los abetos en otoño?
-Jajajaja ¡Eso es estúpido!
-El amor es estúpido. Pero mírate, te hice sonreír.
-Es verdad. Increíble, jamás pensé que con tremenda sandez se pudiese conseguir el corazón de una princesa.
-Todo depende del humor del viento.
-¿Qué quieres decir?
-Aquel día solo hacía una leve brisa en una tarde de verano.
-No entiendo qué tiene que ver una cosa con otra.
-Tú quisiste conquistarla en una noche fría y tormentosa de invierno.
-Déjate de metáforas.
-Piensa querido amigo. Un corazón es como un árbol, está vivo y alegre cuando es verde y está coronado por flores de colores. Cuando se marchita poco a poco el viento se lleva las hojas que una vez vivieron intensamente. Malo es el año que solo hay brisas y las hojas marchitas jamás abandonan el árbol. Así que ve a por ella querido amigo mío. ¡De nuevo es primavera!
¡Qué preciosidad, Mari! *o*
ResponderEliminargracias Lady *O*
ResponderEliminarSuper bonito :)
ResponderEliminarGracias *-*
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